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Edición a cargo de Sergio Benaroya

AMÉRICA

El mapa geopolítico y económico de América muestra hoy una marcada polarización entre los choques externos globales y los retos de productividad e institucionalidad interna. El análisis de las diez noticias clave del continente revela tres grandes vectores que están moldeando la región.

El evento de mayor impacto sistémico es el salto del petróleo Brent por encima de los $100 dólares por barril, impulsado por el escalamiento del conflicto marítimo en Medio Oriente. Para América, este shock energético actúa como un arma de doble filo: beneficia a las naciones exportadoras de crudo, pero amenaza con reavivar la inflación global y encarecer la logística comercial.

En paralelo, las tensiones comerciales en el norte se intensifican. La decisión de Canadá de aplicar aranceles de respuesta a Estados Unidos marca un deterioro en la integración del T-MEC, reflejando cómo el proteccionismo de Washington fuerza a sus socios históricos a tomar represalias.

Frente a esta volatilidad externa, la respuesta macroeconómica de Brasil destaca por su enfoque pragmático: la Resolución BCB nº 575, que flexibiliza el uso de cuentas en divisas extranjeras para empresas con operaciones internacionales, busca blindar el comercio exterior reduciendo costes transaccionales. Esta medida contrasta con la fragilidad de su sector exportador industrial; aunque la asociación automotriz brasileña (Anfavea) celebró un sólido repunte interno del 22,1% en ventas de agosto, reportó un desplome del 31,7% en sus exportaciones, evidencia clara del debilitamiento de la demanda en mercados regionales golpeados.

En el Cono Sur, Argentina refleja los crecientes roces entre el poder ejecutivo e institucional. La solicitud de juicio político a la jueza que frenó la aplicación de la Ley de Penal Juvenil por parte de La Libertad Avanza bonaerense tensiona la división de poderes en un tema sensible de seguridad pública.
Estas fricciones políticas se dan en un marco económico desafiante: el INDEC registró una caída interanual del 5% desestacionalizada en la producción manufacturera, confirmando que el sector industrial sigue operando como el principal cuello de botella de la recuperación económica local.
A largo plazo, las perspectivas del continente oscilan entre la adopción tecnológica y severos rezagos estructurales:

El evento global de Apple, enfocado en la integración profunda de inteligencia artificial y marcando una nueva etapa de liderazgo en la empresa, reafirma a Estados Unidos como el motor tecnológico de Occidente.

Perú dio un paso firme en infraestructura al aprobar los estudios de impacto ambiental para los macroproyectos eléctricos 'Caclic–Jaén Norte' e 'Ica–Poroma', garantizando la expansión de la red de transmisión necesaria para sostener la minería y el consumo del país.

El dato más alarmante para la competitividad futura proviene del informe regional de la OCDE: los 13 países latinoamericanos evaluados en las pruebas PISA continúan por debajo de la media global. Sin reformas sustanciales en educación, las oportunidades abiertas por la relocalización de inversiones (nearshoring) y la transición tecnológica corren el riesgo de desperdiciarse.
Mientras Norteamérica administra sus tensiones comerciales y políticas de cara a sus citas electorales, Latinoamérica navega entre la modernización energética y monetaria frente a persistentes debilidades industriales y educativas.

Europa frente al desgaste geopolítico y la exigencia de soberanía

El inicio de septiembre de 2026 expone con claridad que el continente europeo atraviesa un momento crítico, atravesado por la presión en sus fronteras, la vulnerabilidad de sus infraestructuras energéticas y la necesidad urgente de consolidar su independencia industrial.

En el flanco oriental, el desgaste del conflicto en Ucrania se profundiza tras una nueva serie de ataques con drones de largo alcance dirigidos contra su red eléctrica. Esta estrategia busca minar la capacidad del sistema energético ucraniano antes de la llegada de los meses más fríos. De forma paralela, la influencia y la presión diplomática de Moscú se mantienen activas en la región, evidenciadas en las tiranteces con Moldavia y Estonia en torno al escrutinio e influencia del Patriarcado de Moscú en ambos territorios.

Esta coyuntura de seguridad contrasta con las advertencias que llegan desde el ámbito industrial. El sector de minerales críticos insiste en sus llamadas de atención a Bruselas: la burocracia en la concesión de licencias y los problemas de liquidez continúan obstaculizando el desarrollo de proyectos clave de procesamiento local. Sin un suministro estable de materias primas procesadas dentro de la Unión, las metas europeas de descarbonización e independencia tecnológica corren el riesgo de sufrir graves retrasos.

En el extremo occidental, sin embargo, la diplomacia intenta despejar incertidumbres tras años de negociación. Londres, Madrid y Bruselas apuran las conversaciones finales para concretar el acuerdo marco sobre la frontera de Gibraltar, buscando garantizar la fluidez en la verja y mitigar el impacto operativo del Brexit. Todo esto sucede en un contexto de recurrente vulnerabilidad ambiental, donde episodios de precipitaciones intensas en el norte de España y Cataluña vuelven a comprometer la movilidad y la logística regional.

Europa se enfrenta a la obligación de destrabar sus cuellos de botella industriales y asegurar sus recursos estratégicos. Solo mediante un pragmatismo enfocado en la energía, la infraestructura y las cadenas de suministro podrá sostener su estabilidad frente a los desafíos geopolíticos que bordean sus fronteras.

ASIA

Asia se consolida hoy como el epicentro neurálgico de la economía global y la alta tecnología, pero también como un polvorín de tensiones geopolíticas, volatilidad financiera e inestabilidad social. El panorama de este continente clave se despliega en tres ejes fundamentales.

El sector tecnológico asiático continúa marcando el ritmo del desarrollo económico mundial:
• El salto de China: Las exportaciones del gigante asiático registraron un impresionante crecimiento del 25%, catapultadas por la demanda global incesante de infraestructura y chips orientados a la Inteligencia Artificial.
• Taiwán e India aceleran: Las firmas tecnológicas de Taiwán confirmaron la expansión de sus plantas de fabricación para chips ultraavanzados de 2nm, asegurando el suministro del hardware más codiciado del planeta. En paralelo, India lanzó un agresivo paquete de incentivos a la producción para consolidar su propia industria nacional de componentes electrónicos y captar inversiones en la cadena global.

La seguridad territorial e hídrica enfrenta focos de alta vulnerabilidad a lo largo del continente:
• Crisis en el Estrecho de Ormuz: Los bloqueos y ataques recíprocos en el Golfo persisten, interrumpiendo rutas clave del comercio petrolero mundial y encareciendo los costes energéticos globales.
• Escalada en Gaza e Irak: En la ciudad de Gaza, la reanudación de intensas operaciones aéreas desencadenó nuevas órdenes de evacuación masiva. En tanto, fuerzas kurdas en Irbil (Irak) interceptaron una oleada de drones dirigidos a bases aéreas, mostrando la propagación de la inestabilidad en la región.
• Fricciones en el Indopacífico: Filipinas elevó su nivel de alerta militar tras nuevos choques entre embarcaciones en el mar de China Meridional, un punto crítico para la libre navegación e intereses soberanos.

En el plano interno, diversas naciones enfrentan desafíos de gobernabilidad y estabilidad:
• Nepal en crisis política: El primer ministro K.P. Sharma Oli dimitió formalmente tras jornadas de masivas protestas juveniles en las calles, abriendo un periodo de incertidumbre en el Himalaya.
• Tensiones cambiarias en Japón: El Banco de Japón analiza nuevas intervenciones en el mercado cambiario para contener la severa volatilidad del yen frente al dólar y frenar el impacto en sus importaciones.
• Memoria histórica en Corea del Sur: Demandas judiciales masivas en Seúl buscan disculpas e indemnizaciones por abusos vinculados a redes de prostitución del siglo pasado en torno a bases militares, reabriendo una dolorosa agenda de derechos humanos.

Mientras Asia consolida su dominio en la fabricación de chips e inteligencia artificial, la fragilidad de sus rutas marítimas y sus crisis políticas internas amenazan con condicionar la estabilidad del mercado mundial.


AFRICA

África se debate hoy entre dos realidades que conviven a velocidades opuestas: por un lado, una notable aceleración en proyectos de infraestructura, transición energética y conectividad global; por el otro, la persistencia de severas crisis humanitarias, volatilidad macroeconómica y focos de conflicto armado. El mapa del continente se articula en tres grandes ejes.

Diversas naciones africanas consolidan su posición como actores estratégicos para la economía global:
• Marruecos, potencia verde: Los avances en proyectos de energía solar e hidrógeno verde afianzan a Rabat como un proveedor clave de energía limpia hacia el mercado europeo, fortaleciendo el puente energético transmediterráneo.
• Hubs de transporte y turismo: Egipto experimenta un fuerte impulso turístico con la apertura de conexiones aéreas desde 27 aeropuertos europeos, mientras que Etiopía firmó acuerdos estratégicos para modernizar y expandir el aeropuerto de Addis Abeba, consolidando su liderazgo como el principal nodo de aviación del continente.
• Resiliencia agrícola: En Kenia, la cumbre regional sobre innovación agrícola busca articular soluciones tecnológicas frente a las sequías recurrentes que amenazan la seguridad alimentaria en el Cuerno de África.

Las principales economías del continente aplican medidas de contención para amortiguar los shocks externos e internos:
• Reformas en Nigeria: La petrolera estatal anunció cambios en la estructura de precios del combustible para mitigar las distorsiones del mercado interno y estabilizar el suministro nacional.
• Volatilidad en Sudáfrica: El rand sudafricano sufrió fluctuaciones drásticas debido a la inestabilidad internacional en la cotización del petróleo y los minerales, reflejando la alta exposición de la región a los ciclos globales.
• Disciplina fiscal en Túnez: El ejecutivo tunecino presentó un nuevo marco macroeconómico orientado a meter en cintura el déficit fiscal y contener las presiones inflacionarias.

En el plano de la seguridad y los recursos naturales, el continente enfrenta retos complejos de gobernabilidad:
• Dramatismo en Sudán: La ONU emitió una alerta urgente ante el rápido deterioro de la crisis humanitaria y los desplazamientos masivos provocados por los combates, situando al país en una de las situaciones de mayor vulnerabilidad del planeta.
• Inseguridad en la RDC: En el este de la República Democrática del Congo, las fuerzas de paz reforzaron sus despliegues operativos para frenar la escalada de violencia de grupos rebeldes contra la población civil.
• Sostenibilidad marina: En la costa atlántica, Senegal impulsó acuerdos pesqueros regionales para combatir la sobreexplotación de los recursos marítimos y proteger la economía de las comunidades costeras de África Occidental.

África avanza a pasos firmes hacia la modernización de sus redes logísticas y energéticas, pero requiere con urgencia una resolución duradera a sus conflictos internos para convertir ese potencial en estabilidad social y económica.

OCEANÍA

Oceanía enfrenta hoy un escenario de doble velocidad: mientras las economías avanzadas del continente calibran sus políticas monetarias y de transición energética, los estados insulares aceleran alianzas estratégicas para blindarse ante el cambio climático, asegurar sus recursos marinos y cerrar sus brechas de infraestructura digital.

Las dos mayores economías de la región enfocan sus agendas regulatorias en la estabilidad financiera y el capital humano:
• Cautela monetaria en Australia: El Banco de la Reserva decidió mantener sin cambios la tasa de interés de referencia, advirtiendo que la inflación persistente en el sector servicios aún impide iniciar un ciclo de flexibilización monetaria.
• Apuesta por la energía eólica: En el plano industrial, Camberra debate un marco regulatorio para destrabar e impulsar proyectos eólicos marinos en la costa sur, clave para sus metas de descarbonización.
• Atracción de talento en Nueva Zelanda: El parlamento neozelandés evalúa un nuevo paquete de incentivos de residencia y visados para cubrir el déficit crítico de profesionales en los sectores de salud y tecnología.

Para las naciones insulares, la supervivencia económica y la seguridad territorial están indisolublemente ligadas al océano:
• Sostenibilidad y seguridad en la mar: Papúa Nueva Guinea firmó un acuerdo bilateral de vigilancia pesquera y control marítimo, mientras que Micronesia lidera negociaciones para establecer cuotas sostenibles en la captura del atún, recurso vital para la economía de la cuenca del Pacífico.
• Respuesta climática en Samoa y Vanuatu: En Apia, la cumbre del Pacífico priorizó mecanismos de financiamiento climático directo para hacer frente a la subida del nivel del mar. En paralelo, informes internacionales resaltaron los avances de Vanuatu en la reconstrucción de infraestructura crítica tras los recientes desastres meteorológicos.
• Inversión portuaria en Salomón: Con el apoyo de programas de cooperación regional, las Islas Salomón dieron inicio a la modernización de sus instalaciones portuarias para mejorar el comercio interinsular.

El desarrollo de servicios y conectividad muestra signos muy positivos en el ámbito insular:
• Récord turístico en Fiyi: La llegada masiva de viajeros procedentes de Australia y Estados Unidos impulsó al sector turístico fiyiano a niveles récord en el último trimestre, consolidando la recuperación económica del archipiélago.
• Salto tecnológico en Tonga: El gobierno anunció un plan nacional de digitalización respaldado por la ampliación de la red de fibra óptica submarina, garantizando mayor conectividad entre sus islas remotas.
Oceanía reafirma así su peso geopolítico: un bloque donde la gestión del océano, la resiliencia climática y la transición limpia marcan la agenda global.